

La inflación volvió a sorprender al alza en agosto, con una variación mensual de 0,39% y anual de 6,24%, impulsada principalmente por alimentos, servicios y alojamiento. Las presiones inflacionarias continúan siendo persistentes, especialmente en servicios, mientras que las expectativas de inflación se mantienen por encima de la meta del Banco de la República tanto para el cierre de 2026 como hacia 2027. En materia de actividad, la economía mantuvo un crecimiento moderado: el ISE avanzó 1,1% anual en julio y acumuló una expansión de 2,62% en lo corrido del año. El desempeño siguió sustentado por las actividades terciarias, que compensaron parcialmente las contracciones observadas en los sectores primario y secundario. Por su parte, el mercado laboral mostró señales de debilitamiento, con un aumento de la tasa de desempleo a 9,4% y pérdidas de puestos de trabajo en industria, agricultura y algunos servicios, parcialmente compensadas por la generación de empleo público.
En septiembre, el Banco de la República elevó la tasa de intervención en 25 pbs hasta 12,25%, en una decisión dividida y precedida por elevada incertidumbre. El incremento respondió a las sorpresas alcistas de inflación, la persistencia de expectativas por encima de la meta y el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales. En el frente fiscal, el Congreso aprobó el monto del presupuesto de $635 billones para 2027, aunque persiste incertidumbre alrededor de la denominada “Ley de Rescate Económico”, que será determinante para las perspectivas fiscales y de financiamiento del próximo año. Paralelamente, el Gobierno continuó gestionando su perfil de deuda mediante operaciones de canje y sostuvo reuniones con inversionistas internacionales para presentar sus planes de gasto y financiamiento. Además, se anunciaron conversaciones con el FMI para evaluar el panorama fiscal y explorar un eventual programa de apoyo financiero, manteniendo el frente fiscal como uno de los principales focos de atención para los activos colombianos.

En septiembre, los principales bancos centrales mantuvieron un tono restrictivo ante la persistencia de las presiones inflacionarias, reforzadas por el aumento de los precios de la energía. La Fed elevó su tasa en 25 pbs hasta 3,75%-4,00%, su primera alza en más de tres años, destacando la solidez de la actividad, la resiliencia del consumo y la persistencia de la inflación. Sus proyecciones anticiparon la posibilidad de ajustes adicionales durante 2026. El BCE también incrementó sus tasas en 25 pbs, llevando la tasa de depósito a 2,50%, aunque mantuvo un enfoque dependiente de los datos y sin comprometer una trayectoria futura. El BoE, en contraste, mantuvo la tasa en 3,75%, dado que la debilidad del mercado laboral y las condiciones financieras restrictivas compensaron los mayores riesgos inflacionarios. Finalmente, el BoJ aumentó su tasa en 25 pbs hasta 1,25%, respaldado por una inflación subyacente cercana a la meta, mayores salarios y riesgos asociados al petróleo y a la debilidad del yen.
Los mercados globales estuvieron condicionados por el endurecimiento monetario, el aumento de los precios de la energía y la resiliencia de la actividad económica. La deuda soberana registró fuertes desvalorizaciones, con aumentos generalizados de los rendimientos en Estados Unidos, Europa y Japón, ante mayores expectativas de tasas, riesgos inflacionarios y preocupaciones por la elevada oferta de deuda pública y corporativa. El repunte del petróleo, en medio del conflicto con Irán, reforzó estas presiones. En el mercado cambiario, el dólar se fortaleció frente a la mayoría de monedas desarrolladas y emergentes, mientras el yen fue una de las principales excepciones, apoyado por el endurecimiento del BoJ y las expectativas de posibles intervenciones cambiarias. En renta variable, el desempeño fue mixto: el aumento de los rendimientos afectó especialmente a las compañías más sensibles al costo de financiamiento, mientras el optimismo alrededor de la inteligencia artificial sostuvo al sector tecnológico y favoreció al Nasdaq, aunque las ganancias permanecieron concentradas en un grupo reducido de empresas de gran capitalización.
