

En finanzas públicas, la nueva administración retiró la propuesta inicial de Presupuesto General de la Nación para 2027 y presentó el 27 de agosto un nuevo proyecto por COP 635 billones, cerca de COP 60 billones superior al planteado por el gobierno anterior. El ajuste estuvo acompañado por un deterioro importante de las proyecciones fiscales, con déficits estimados de 7.2% del PIB en 2026 y 9.4% en 2027, lo que implicaría necesidades de financiamiento cercanas a COP 150 billones mediante deuda interna y COP 87 billones vía deuda externa. No obstante, el Gobierno aclaró que estos niveles no representan su objetivo final y anunció una “Ley de Rescate Económico”, con la que buscaría reducir aproximadamente COP 45 billones del presupuesto sin recurrir a incrementos de impuestos. De concretarse, el déficit de 2027 descendería a 7.2% del PIB y las necesidades de endeudamiento se moderarían, aunque continuarían siendo elevadas frente a sus niveles históricos.
En inflación y actividad económica, la inflación de julio sorprendió a la baja, con una variación mensual de 0.17% y una inflación anual de 6.03%, favorecida por menores presiones en alimentos y bienes. Sin embargo, servicios y regulados continúan ejerciendo presiones, mientras la inflación básica completó cinco meses consecutivos de aumentos. Las expectativas de inflación se mantienen elevadas, en 6.6% para diciembre de 2026, 5.4% a doce meses y 5.1% para cierre de 2027, con riesgos asociados principalmente al Fenómeno del Niño. Por su parte, el PIB creció 3.5% anual en el segundo trimestre, llevando el crecimiento del primer semestre a 2.9%, impulsado principalmente por actividades vinculadas al sector público. En este contexto, las expectativas sobre BanRep se moderaron: la tasa terminal se estima en 12.25%, con un último incremento previsto para diciembre de 2026, seguido por recortes desde el segundo trimestre de 2027 hasta 10.50% al cierre de ese año.

En Estados Unidos, los datos de julio mostraron un deterioro del mercado laboral y señales mixtas en inflación y actividad. Las nóminas no agrícolas cayeron en 23,000 empleos, muy por debajo de lo esperado, mientras mayo y junio fueron revisados a la baja en conjunto en 103,000 puestos. Aunque el desempleo descendió a 4.1%, esto respondió principalmente a una menor participación laboral. En inflación, el IPC continuó mostrando una moderación gradual, con una variación anual de 3.4% y un core de 2.5%; sin embargo, el PCE fue menos benigno, especialmente por la aceleración del componente supercore, que alcanzó 3.9% anual y evidenció persistencia en los servicios. A esto se suma un consumo real prácticamente estancado. El panorama continúa condicionado por las tensiones entre Estados Unidos e Irán, luego de que venciera sin acuerdo el plazo de negociación en agosto y se profundizaran las sanciones económicas estadounidenses. La persistencia del conflicto y las restricciones sobre el tráfico por Ormuz mantienen elevados los riesgos sobre el petróleo y, por esta vía, sobre la inflación global.
En Jackson Hole, Kevin Warsh sorprendió con un tono más restrictivo de lo anticipado, enfatizando que la inflación subyacente aún no desacelera al ritmo necesario y reafirmando el objetivo de 2% como una meta firme. El mensaje reforzó la posibilidad de que el próximo movimiento de la Fed sea un aumento de tasas, provocando un incremento del Treasury a 2 años y una mayor probabilidad implícita de un alza en septiembre. Este giro se produce en un entorno de elevada presión sobre los mercados de deuda: la deuda global alcanzó cerca de USD 353 billones en el primer trimestre de 2026, mientras el FMI proyecta que la deuda pública mundial llegará a 100% del PIB en 2029. En Estados Unidos, las presiones han sido particularmente visibles en el tramo largo de la curva, con el Treasury a 30 años en máximos de 19 años. Ante la menor liquidez y profundidad de este segmento, el Tesoro anunció que duplicaría sus recompras de bonos de largo plazo hasta USD 4,000 millones por operación, buscando mejorar las condiciones de funcionamiento del mercado y aliviar parcialmente las presiones sobre los rendimientos.
